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El Primer Trimestre

Los primeros tres meses del embarazo son esenciales para la formación del embrión y su adaptación al útero materno. El embrión se implanta, se forma el cordón umbilical y el saco amniótico. Todos estos procesos son esenciales para lograr que el embrión sobreviva, se alimente, respire y esté protegido.

 

El primer mes

El cigoto, la primera célula que resulta de la unión de un espermatozoide y un óvulo, recorre las trompas de Falopio mientras comienza a dividirse dando lugar a la formación del embrión. A las 30 horas de la fecundación el cigoto se dividió en dos células. A los tres días, una masa de células llamada mórula sale de la trompa de Falopio y asoma en el útero. A los 5-7 días, las sucesivas divisiones forman un embrión de 120 células, el blastocisto, que llega al útero.

A medida que el embrión hace este recorrido sus células se nutren de las sustancias de reserva que estaban almacenadas en el óvulo. Pero, en pocos días estas reservas resultan insuficientes. Es entonces cuando se produce la implantación del embrión en la pared del útero. Esto significa que algunas células del embrión se adhieren firmemente en la pared del útero. En ese lugar comienza la formación de la placenta, un tejido que conecta a la madre con su hijo.

 

La placenta está formada por células maternas y células embrionarias. Es el punto de conexión entre la madre y su hijo. A través de la placenta se realiza el intercambio de sustancias que posibilitan la alimentación y la respiración del embrión. Los nutrientes y el oxígeno salen de la sangre materna, pasan a través de la placenta y llegan, por el cordón umbilical, a la sangre del feto.

 

A su vez, los desechos que produce el feto van por el cordón umbilical hasta la placenta y la atraviesan, y luego entran en la sangre materna. La madre elimina los desechos del feto junto con sus propios desechos. Por lo tanto, aunque intercambian sustancias, la sangre de la madre y la del feto nunca entran en contacto durante el embarazo. Por la placenta no pueden pasar bacterias de la madre a su hijo, pero algunos virus y sustancias, como el alcohol, la nicotina y algunas drogas que pueden atravesarla y afectar el desarrollo del embrión.

 

El cordón umbilical

Aproximadamente a los diez días de la fecundación comienza a formarse el cordón umbilical, un conducto que comunica al embrión con la placenta. El cordón umbilical contiene vasos sanguíneos del embrión que llegan hasta la placenta donde se encuentran con vasos sanguíneos de la madre y, entre ellos, se realiza el intercambio de sustancias que hace posible la vida del embrión.

 

El líquido amniótico

Mientras se forma la placenta, otras membranas se desarrollan y rodean completamente al embrión. Entre ellas el amnios que forma una bolsa llena de líquido amniótico donde flota el embrión. Este fluido baña al embrión y al feto, le permite el movimiento y lo protege de los golpes o sacudidas bruscas, de las fluctuaciones de la temperatura y evita su deshidratación.

 

El segundo mes

 

Semana 5

Dentro del útero, el blastocisto (el óvulo fertilizado que se divide rápidamente) continúa dividiéndose y desarrollándose a gran velocidad, incrementando su tamaño 40 veces más durante el primer mes. En este momento, el óvulo fertilizado, o cigoto, se convierte en embrión. El embrión se divide en tres capas en el lugar donde crecen los órganos y tejidos. En la capa superior de células comienza a emerger un surco llamado el tubo neural. Con el tiempo, el cerebro, la médula espinal, los nervios espinales y la columna vertebral se desarrollarán a partir de esta área. En la capa media se comienzan a formar el corazón y los componentes del sistema circulatorio: células sanguíneas, y vasos sanguíneos y linfáticos. Hacia el final de esta semana la circulación comenzará y el corazón se desarrollará rápidamente.

 

Semana 6

Han pasado cuatro semanas desde que ocurrió la fecundación, y el embrión tiene ahora seis semanas de edad. La edad del feto se calcula a partir del comienzo del último período menstrual, no de la fecha real de la concepción, lo cual por lo general sucede dos semanas después. Aún mide de 4 a 5 milímetros (menos de 1 pulgada) de largo, su tamaño se ha triplicado y está comenzando a verse algo familiar a un ser humano en su forma.

En el cerebro se están desarrollando áreas bien definidas y los ojos y las orejas están comenzando a tomar forma. Y ya tan pronto, el corazón está comenzando a bombear sangre. La columna vertebral, costillas y músculos de la espalda y costados crecerán a partir de 40 pequeños bloques de tejido que se están desarrollando a lo largo de la línea media.

 

Semana 7

El embrión mide aproximadamente de 5 a 9 milímetros o un tercio de pulgada de largo. El cerebro está tornándose más complejo a medida que se forman las cavidades y conductos necesarios para la circulación del líquido cefalorraquídeo. Los cristalinos de los ojos se están desarrollando y la parte media de las orejas continúa creciendo. Las extremidades: brazos, piernas, manos y pies, están en proceso de formación. En general, este pequeño ser se está volviendo cada vez más reconocible.

 

Semana 8

Han pasado seis semanas desde la concepción y el embrión mide algo más de 22 a 24 milímetros o 3/4 de pulgadas de largo. Su cabeza es bastante grande comparada con el resto del cuerpo, pero el cuerpo la alcanzará en un par de meses. Sus orejas y párpados están comenzando a desarrollarse, al igual que los dedos de las manos y de los pies. Los brazos están creciendo y las muñecas y codos ya son visibles. El latido cardíaco es rápido: alrededor de 150 por minuto, el doble del de un adulto.

 

Tercer mes de embarazo

 

Semana 9

El embrión en desarrollo mide alrededor de 25,4 milímetros o 1 pulgada de largo. A medida que su cola embriónica desaparece y la cara se redondea, el embrión adquiere una apariencia cada vez más humana. En cuanto a su aspecto externo, a las manos y a los pies, los cuales parecían raquetas hasta hace sólo una semana, les están ahora saliendo dedos. En el aspecto interno, ya el páncreas, los conductos biliares y la vesícula biliar se han formado y los órganos reproductivos están comenzando a desarrollarse para diferenciarlo como niño o niña.

 

Semana 10

Es cada vez más difícil medir la longitud total del embrión, incluyendo las piernas, por la forma en que está enrollado en el útero. La medición más fácil y más común es la que se hace desde el vértice hasta las nalgas, o la distancia desde la parte superior de la cabeza hasta los glúteos, la cual es aproximadamente 6 centímetros o 1,57 pulgadas. El peso aproximado del embrión es de alrededor de 1/2 onza o 15 gramos. Todos los órganos grandes del cuerpo han comenzado a formarse, al igual que los huesos del esqueleto. Sus párpados han crecido y las orejas se están formando.

 

Semana 11

A las nueve semanas después de la concepción, el embrión se ha desarrollado lo suficiente como para ser llamado feto y la parte más importante de su desarrollo ha finalizado. El bebé crecerá mucho en este momento: de aproximadamente 2,5 centímetros o 1 pulgada de largo al comienzo de la semana, a 5 centímetros o 2 pulgadas al final de ésta, siendo la de la cabeza del feto alrededor de la mitad de su longitud total. Detrás de los párpados fusionados y cerrados, el iris de los ojos comienza a formarse. En algún momento de esta semana o de la próxima, la sangre circulará entre el bebé y el útero y la placenta comenzará a funcionar, suministrando oxígeno y nutrientes.

 

Semana 12

Desde el vértice hasta las nalgas, el feto mide de 6 a 7 centímetros o 2,4 a 2,75 pulgadas de largo. Sus diminutos y delicados dedos de las manos y los pies se han separado y su cabello y uñas están comenzando a crecer. A este punto, casi todos los órganos y estructuras del bebé se han formado y continuarán creciendo hasta el momento del parto. Los intestinos se están desarrollando en el abdomen y los músculos de las paredes intestinales están comenzando a realizar la peristalsis, que son contracciones dentro de los intestinos para digerir los alimentos. A medida que los riñones comienzan a producir y a excretar orina, el líquido amniótico comienza a acumularse, ayudando al bebé a permanecer a flote.

 

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